Introducción
La salud mental y el bienestar emocional de las mujeres en México enfrentan desafíos crecientes. Entre ellos, el consumo problemático de sustancias y el suicidio representan fenómenos complejos que requieren atención urgente desde una perspectiva de género, salud pública y derechos humanos.
Adicción: un riesgo silencioso
- Factores de riesgo: Las mujeres pueden desarrollar adicciones más rápidamente debido a factores biológicos y sociales como violencia de género, abuso sexual, pobreza y sobrecarga de cuidados.
- Consecuencias: El consumo de sustancias puede derivar en aislamiento, pérdida de empleo, violencia intrafamiliar, deterioro físico y emocional, y mayor vulnerabilidad a la explotación.
- Estigmas y barreras: Muchas mujeres no buscan ayuda por miedo al juicio social, la pérdida de custodia de sus hijos o la carencia de servicios especializados con enfoque de género.
El vínculo entre género y suicidio
Aunque los hombres presentan tasas más altas de suicidio consumado, las mujeres reportan más intentos. Esto se debe a la acumulación de estrés emocional, violencia estructural y roles impuestos que muchas veces no permiten expresar vulnerabilidad ni acceder a ayuda sin prejuicios.
La ausencia de atención emocional, redes de apoyo efectivas y espacios seguros incrementa el riesgo de suicidio entre mujeres en situación de violencia o marginalidad.
“Detrás de cada silencio hay una historia que necesita ser escuchada. La salud mental también es justicia social.”
